La obscenidad de la guerra

La obscenidad de la guerra

El Presidente Barack Obama acaba de regresar de su primer viaje a Afganistán como Comandante en Jefe. La invasión y ocupación de ese país encabezada por Estados Unidos ingresó en su noveno año, en medio de crecientes comparaciones con Vietnam.

Daniel Ellsberg, a quien Henry Kissinger calificó en su momento como “el hombre más peligroso de Estados Unidos”, filtró los llamados Documentos del Pentágono en 1971. Ellsberg, que era uno de los principales analistas del Pentágono, fotocopió esos documentos altamente confidenciales de 7.000 páginas sobre la participación de Estados Unidos en Vietnam y se lo entregó a la prensa, ayudando a poner fin a la Guerra de Vietnam.

“El Presidente Obama está dando todos los pasos simbólicos necesarios para que esta guerra sea llamada ‘la guerra de Obama’”, me dijo Ellsberg recientemente y mencionó a los “memorandos de Eikenberry”, redactados por el embajador de Estados Unidos en Afganistán, Karly Eikenberry, que fueron filtrados y luego impresos en enero pasado por el New York Times.

Ellsberg dijo: “Los cables de Eikenberry, ahora, a esta altura, son como un resumen de los Documentos del Pentágono de Afganistán. Y ese es el primer grupo de documentos que necesitamos en este momento. Simplemente cambie el nombre del lugar, saque ‘Saigon’ y ponga ‘Kabul’ y ponga a las fuerzas nacionales afganas funcionando como el sustituto de nuestro Ejército mercernario de la República de Vietnam, y dicen casi exactamente lo mismo”.

Las políticas que recomiendan los memorandos de Eikenberry son opuestas a las propuestas por los Generales David Petraeus y Stanley McChrystal, que apoyan el aumento de soldados y una campaña de contrainsurgencia en Afganistán. Eikenberry escribió que el Presidente Hamid Karzai no es “un socio estratégico adecuado”, y que “enviar fuerzas adicionales demorará el día en que los afganos asuman el poder, y dificultará, o hará imposible, que nuestra gente regrese al país en un plazo razonable”. La posición de Petraeus y McChrystal prevaleció. Las fuerzas armadas lanzarán una gran campaña en junio en la segunda ciudad más grande de Afganistán, Kandahar. Mientras tanto, con una sinceridad sorprendente, McChrystal dijo esta semana en una video conferencia, a propósito del número de civiles asesinados por las fuerzas armadas estadounidenses: “Hemos matado a una gran cantidad de personas, pero hasta donde yo sé, ninguno de ellos había demostrado ser una amenaza”. En tanto, el índice de bajas de soldados estadounidenses es el doble que hace un año.

Tavis Smiley emitirá un programa especial en PBS esta semana sobre uno de los discursos más poderosos e ignorados del Reverendo Martin Luther King Jr. El discurso fue pronunciado el 4 de abril de 1967, exactamente un año antes del día en que King fue asesinado. El líder de los derechos civiles tituló el discurso “Más allá de Vietnam”, y llamó al gobierno de Estados Unidos “el mayor proveedor de violencia en el mundo hoy”, sucitando una gran polémica. King dijo ese día: “Mientras caminaba entre los jóvenes desesperados, rechazados y furiosos, les decía que los cócteles Molotov y los rifles no resolverían sus problemas. Traté de ofrecerles mi compasión mas profunda, manteniendo a la vez mi convicción de que la manera mas significativa de llegar al cambio social es a través de la acción no violenta; pero ellos me escriben y me preguntan ‘¿Y qué pasa con Vietnam?’…y me di cuenta de que nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos si no le hablaba primero claramente al principal proveedor de violencia en el mundo actual: mi propio gobierno.”

La prensa demonizó a King. La revista Time dijo que su discurso era “una calumnia demagógica que sonaba como un guión para Radio Hanoi”. Tavis Smiley habló sobre la importancia del discurso de King hoy en día: “La mayoría de los estadounidenses, creo, conocen su famoso discurso ‘Tengo un sueño’. Algunos estadounidenses conocen el discurso de ‘la cima de la montaña’, pronunciado la noche antes de que fuera asesinado en Memphis. Pero la mayoría de los estadounidenses no conocen este discurso, ‘Más allá de Vientam’, que puso a King nuevamente en problemas. Si uno cambia las palabras Irak por Vietnam, Afganistán por Vietnam, Pakistán por Vietnam, este discurso es muy pertinente en la actualidad”.

Al igual que King, Obama fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. En su discurso de aceptación, Obama mencionó a King seis veces, pero su objetivo era defender la guerra en Afganistán. El profesor de la Universidad de Princeton Cornel West, en entrevista con Tavis Smiley, dijo sobre el discurso de aceptación del Premio Nobel de Obama: “Me molestó escuchar a mi querido hermano Barack Obama criticar a King en el contexto de un escenario mundial, diciendo que los análisis de Martin Luther King Jr. no eran útiles para un Comandante en Jefe porque el mal existe, como si Martin Luther King Jr. no supiera del mal. Martin Luther King, Jr. luchaba contra el terrorismo. Era un anti-terrorista que luchaba contra Jim Crow y James Crow. Martin Luther King Jr. sabía del mal mucho más que muchos de nosotros, incluso que nuestro querido presidente”.

A principios de marzo, el diputado demócrata de Ohio, Dennis Kucinich, presentó una resolución para poner fin a la guerra en Afganistán. Kucinich dijo: “Tendremos la oportunidad, por primera vez, de reflexionar sobre nuestra responsabilidad en las muertes de soldados que ahora alcanzan las mil, de ver nuestras responsabilidades por los costos de la guerra, que alcanzan los 250.000 millones de dólares; nuestra responsabilidad en la muerte de civiles y los costos humanos de la guerra; nuestra responsabilidad de combatir la corrupción que hay en Afganistán”. La resolución fue rechazada con 356 votos contra 65. Esta semana, el Washington Post publicó los resultados de una encuesta realizada a 1.000 personas. La encuesta reveló que el Presidente Barack Obama cuenta con un índice de aprobación del 53 por ciento en el manejo de la guerra de Afganistán.

Es improbable que la población se oponga a algo que cada vez tiene menos cobertura mediática. Mientras la prensa se centra en los detalles escandalosos del gasto del Comité Nacional Republicano en viajes suntuosos, especialmente uno a un cabaret en Los Ángeles, el costo de la guerra en Afganistán para los contribuyentes estadounidenses se estima ahora en más de 260.000 millones de dólares. El costo en vidas perdidas, en personas lisiadas, es incalculable. La verdadera obscenidad es la guerra. Ellsberg espera que los memorandos de Eikenberry sean apenas los primeros de muchos memorandos filtrados, y que una nueva ola de Documentos del Pentágono concientice a la población acerca de la urgente necesidad de poner fin a la guerra de Obama.

Por Amy Goodman

Homicidio colateral en Irak

Esta semana se publicó un video de las fuerzas armadas estadounidenses que muestra una matanza indiscriminada de civiles en Bagdad. La organización de noticias sin fines de lucro WikiLeaks obtuvo el video y lo publicó en Internet. Las imágenes fueron capturadas el 12 de julio de 2007 por un helicóptero de combate estadounidense Apache, e incluye un audio de las transmisiones de radio de las fuerzas armadas.

Dos empleados de Reuters –un fotógrafo y su chofer- murieron en el ataque junto con al menos otras ocho personas, mientras que dos niños resultaron heridos. Las transmisiones de radio muestran no solo la total insensibilidad de los soldados, que se ríen y profieren insultos mientras matan, sino también el estricto procedimiento que siguen, mediante el que se aseguran que todos los ataques están claramente autorizados por su cadena de mando. El video filtrado es una imagen cruda de lo común que se ha vuelto matar civiles, y es un duro recordatorio de lo necesario que es el periodismo, y lo peligroso que se ha vuelto practicarlo.

Luego de que el fotógrafo Namur Noor-Eldeen, de 22 años, y su chofer, Saeed Chmagh, de 40, fueron asesinados, Reuters exigió una investigación completa. Si bien era muy joven, Noor-Eldeen había sido descrito por sus colegas como uno de los más destacados reporteros gráficos de guerra en Irak. Chmagh tenía cuatro hijos.

El video muestra a un grupo de hombres en una calle destruida de Bagdad guiando a los dos empleados de Reuters a un edificio cercano. Se ve que Noor-Eldeen y Chmagh llevan cada uno una cámara con teleobjetivo colgada al hombro. A continuación se escucha el audio de la transmisión del soldado estadounidense que está en el helicóptero, describiendo lo que ve desde arriba: “Hay cuatro que siguen caminando y uno tiene un arma”.

Se escuchan muchas más conversaciones entre los dos helicópteros y los soldados en tierra que están en vehículos blindados en las cercanías:

“Hotel dos-seis, Caballo loco uno-ocho. Tenemos de cinco a seis individuos con AK-47s. Solicitud de permiso para disparar”.

“Entendido. No tenemos personal al este de nuestra posición. Entonces, pueden disparar. Cambio y fuera”.

El helicóptero da varias vueltas alrededor de la zona, con la mira apuntando directo hacia el centro del grupo de aproximadamente ocho hombres. WikiLeaks y su socio en la divulgación de esta noticia, el Servicio Nacional de Radiodifusión Islandés, subtituló el video y agregó flechas señalando a los empleados de Reuters.

Las armas automáticas empiezan a disparar de forma ininterrumpida, y la mayoría de los hombres muere al instante. Noor-Eldeen corre tratando de huir de las balas y la mira lo sigue, disparando incesantemente hasta que cae muerto.

La transmisión de radio continúa: “Bien, tenemos alrededor de ocho individuos”, y luego, “Sí, hicimos que un tipo se arrastrara ahí abajo”.

Chmagh, herido de gravedad, se arrastra alejándose de los otros cuerpos. Otra voz desde el helicóptero, buscando un motivo para disparar, dice: “Vamos, muchacho. Solo tienes que levantar un arma. …Si vemos un arma, vamos a disparar”.

Poco después se detiene una camioneta, y varios hombres, claramente desarmados salen y levantan a Chmagh, aparentemente para llevarlo a un hospital.

Los soldados del helicóptero Apache solicitan y obtienen permiso para “disparar” a la camioneta. Abren fuego, destrozan el frente de la camioneta y matan a los hombres. El arma utilizada en este caso fue una ametralladora de 30 milímetros, que se suele usar para perforar vehículos blindados. Luego de que todas las personas a la vista están aparentemente muertas, comienzan a acercarse al lugar los vehículos blindados estadounidenses. Cuando uno de los tanques pasa por encima del cadáver de Noor-Eldeen, un soldado dice, riendo, desde el helicóptero: “Creo que acaban de pasar por encima de un cuerpo”.

Los soldados de tierra descubren dentro de la camioneta a dos niños, que han sobrevivido milagrosamente. Una voz solicita a través de la radio militar permiso para evacuarlos a un hospital de las fuerzas armadas estadounidenses. Otra voz les ordena que entreguen a los niños heridos a la policía iraquí para que los lleven a una clínica local, lo que significa una demora en la asistencia y un tratamiento menos adecuado.

La investigación de las muertes por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos dejó a los soldados libres de cualquier delito, y los pedidos de Reuters de obtener el video en virtud de la Ley de Libertad de Información fueron negados. A pesar del encubrimiento del Pentágono, el ataque fue brutal y puede haber implicado un crimen de guerra, ya que quienes se disponen a socorrer a los heridos luego de un ataque están protegidos por la Convención de Ginebra. WikiLeaks dijo que obtuvo el video “a través de una serie de informantes militares”. Wikileaks.org, fundado a fines de 2006 como un sitio para que informantes puedan publicar documentos de manera segura, ha sufrido ataques de Estados Unidos y otros gobiernos.

Desde que fue fundado, WikiLeaks reveló muchas noticias y recibió varios premios. La organización y miembros del Parlamento islandés están trabajando juntos para hacer de Islandia un centro mundial del periodismo de investigación, para que se aprueben leyes fuertes de libertad de expresión y protección de la privacidad. Las palabras del legendario periodista I.F. Stone aún tienen vigencia: “Los gobiernos mienten”. Por eso, necesitamos periodistas y trabajadores de los medios valientes, como Namir Noor-Eldeen y Saeed Chmagh, y necesitamos informantes y medios que protejan cuidadosamente la identidad de los informantes que están haciendo públicas sus denuncias a través de ellos para que sean sometidas a escrutinio público.

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