En un acto en Parque Carabobo, rememoraron los sucesos del Liceo Miguel José Sanz, Yumare, Cantaura y El Caracazo.
Estudiantes bolivarianos y grupos sociales apoyaron la concentración.
Madre de Gorsiño Carrillo pidió, en nombre de su hijo, continuar la lucha por la Revolución
Los familiares de las y los caídos en las masacres ocurridas durante la IV República, se concentraron ayer en la Plaza Parque Carabobo para rendir un homenaje a quienes perdieron la vida en la lucha por la revolución democrática contra el terrorismo fascista de los Gobiernos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Marcos Pérez Jiménez. Masacres como las del Liceo Miguel José Sanz, ocurrida el 4 de mayo de 1962 en el estado Monagas; Yumare, en 1986; Cantaura, en 1982; y El Caracazo de 1989, fueron recordados por sobrevivientes y familiares de las víctimas, quienes clamaron a viva voz que se haga justicia. En tal sentido, hicieron un llamado a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, para que se abran los expedientes y se lleven a cabo las investigaciones necesarias para el encarcelamiento de los asesinos.La actividad, que se llevó a cabo al frente de la Fiscalía, contó con el apoyo y participación de organizaciones de base del poder popular, movimiento de Estudiantes Bolivarianos Universitarios y de Educación Media, Tupamaros, medios de comunicación comunitarios y familiares del joven Gorsiño Carrillo Torres, asesinado recientemente en hechos violentos liderados por estudiantes de derecha que manifestaban en contra de la salida del aire de RCTV.
Alberto Lovera, César Millán, José Guerra, Pedro José Ramos, Nicolás Hurtado, Nelson Castellano, Emilio Gouverneur, Fabricio Ojeda y Argimiro Gabaldón, son sólo un pequeño grupo de los miles de asesinados en manos de las Digepol, Disip, Guardia Nacional y otros cuerpos de represión del Estado, los cuales depredaron los movimientos revolucionarios, civiles y estudiantiles durante los gobiernos de Betancourt, Leoni y Pérez Jiménez. “Las masas y fuerzas populares de los años 60 y 80 llevaron a cabo grandes jornadas de lucha contra las fuerzas represivas, terroristas, fascista, dictatoriales, regímenes imperialistas y autoritarios que se pretendieron imponer en Venezuela. Defendieron la democracia tal y como defendemos hoy la revolución socialista del presidente Chávez. Por eso, y por sus memorias, estamos exigiendo justicia porque el pueblo tiene prohibido olvidar esas masacres”, aseveró Brígido Sucre, sobreviviente del Liceo Sanz. Jesús Sotillo, ex estudiante del Liceo Sanz, explicó: “El movimiento estudiantil de este plantel educativo tenía una proyección de lucha nacional por haber llevado adelante intensos movimientos contra la dictadura de Pérez Jiménez entre los años de 1957 y 1958. Es por eso que la Seguridad Nacional intentó intervenir en varias oportunidades el liceo. Las amplias masas que apoyaron el derrocamiento de esa dictadura, empezaron a sentirse frustradas por el Gobierno de Betancourt, que se amparó en la política del Pacto de Punto Fijo, atacó reprimió a las masas populares, estudiantes, sindicatos y parlamentarios de izquierda”.
PROHIBIDO OLVIDAR
Los familiares de los caídos en la lucha contra los terroristas y fascistas de la Cuarta República recordaron al pueblo de Venezuela, que la población debe repudiar y rechazar los hechos ocurridos en la masacre del Liceo Miguel José Sanz en 1962, Yumare en 1986, Cantaura en 1983 y el Carachazo de 1989, para que estos hechos no se repitan en ningún gobierno. En tal sentido, destacaron que está prohibido olvidar la muerte de jóvenes revolucionarios que lucharon por la democracia. Gladys Caldera recordó a su esposo Nelson Castellano, quien fue masacrado en el año 1986 por la Disip, junto a otros 8 venezolanos en un encuentro ideológico en Yaracuy. “La tragedia de Yumare no se puede olvidar. Ese es un pasado cruel que debemos evitar en el futuro”, subrayó.
JUSTICIA PARA LOS CAÍDOS
Quienes participaron en la concentración, pidieron a la fiscal general de la República Bolivariana, Luisa Ortega Díaz, reabrir los expedientes que, de acuerdo con sus investigaciones, “fueron amañados en la IV República para que no se demostrara la culpabilidad de los que dijeron ser los garantes de la seguridad y protección del pueblo”. “Son muchas muertes que han quedado impunes, sin embargo, nosotros los familiares de los que defendieron la democracia tenemos la firme convicción de que se hará justicia para los caídos”,
aseveró Millán. César Ismael Millán, hermano de uno de los dos estudiantes que fallecieron el 4 de mayo de 1962 en un asalto que funcionarios de seguridad del estado llevaron a cabo en el Liceo Sanz de Maturín, aseguró que “durante más de 40 años su familia ha tratado de hacer justicia ante estos crímenes, sin embargo cada esfuerzo fue inútil”. “Por eso estamos aquí, frente a la Fiscalía, para exigir justicia, para que se investiguen los hechos y las autoridades hagan pagar a los responsables de la muerte de tantos venezolanos inocentes”, aseveró, en nombre del colectivo.
T/ María Alejandra Brito
F/ Avelino Rodrigues
Por Correo del Orinoco








