Para un socialista utópico: Doctrina sistemática y abstracta, opuesta al socialismo científico; la transición hacia un gobierno obrerista es irrealizable.
El obrerismo es un movimiento de obreros de un país. Régimen económico fundado sobre el predominio del trabajo obrero como elemento de producción y de riqueza. Movimiento en pro de la mejora y dignificación social y vital del obrero.
La historia ha conocido proyectos políticos cuyo objetivo fundamental es la conquista del merecido poder para la parte, que junto con el capital y el espacio genera la mayor riqueza de los bienes y servicios: La clase trabajadora, la que después de ser explotada siempre ha tenido como destino la pobreza, inclusive la pobreza crítica.
Lamentablemente esto lo han permitido las universidades tradicionales que en forma exclusiva han formado el recurso humano que se han apoderado del conocimiento científico y tecnológico para practicar la exclusión y el individualismo que no es más que el retrato hablado del condenado capitalismo Liberal o de Estado.
El triunfo de los bolcheviques, miembros del partido ruso en 1917, dio paso a la Unión Soviética, una gran mayoría obrera y campesina fueron los abanderados de esta gesta histórica. Recientemente Mijail Sergeyevich Gorbachov en 1985, proclamó las reformas llamadas “Uskoreniye” (aceleración), pero los términos “glasnost” (liberación, apertura, transparencia y Perestroika (reconstrucción) se hicieron más populares y se desvirtuó toda la participación obrerista, hasta que tuvo que adoptarse el “stajanovismo”, expresión que se debe a Alexis Stajanov, excavador de las minas del Donetz, quien logró superar por 14 veces, la norma de producción corriente. En realidad no fue más que un destajista que explota a su vez a los obreros que trabajan en su mismo establecimiento. El General Juan Velasco Alvarado en Perú de 1968 a 1975, ensayó ese sistema de autogestión obrera.
Salvador Allende, elegido democráticamente en Chile en 1975, llevó a cabo un programa de nacionalizaciones y reformas.
Nuestra querida Venezuela vive un momento estelar con miras al desarrollo, dadas sus considerables condiciones económicas y sus aciertos estimables en materia de nacionalizaciones. Y ahora con el significante nombramiento de un obrero clasista al Ministerio de Energía Eléctrica, Ángel Rodríguez, qui9en además de constituir un impacto noticioso, crea grandes expectativas y esperanzas para la clase trabajadora.
Nos corresponde a los trabajadores hacer nuestro el pensamiento del prócer uruguayo José Gervasio Artigas, que dice: “No esperemos más sino de nosotros mismos”. No es poca cosa; confrontar una crisis de energía eléctrica nunca vista y de impredecibles consecuencias, es como de vida o muerte si no se implementa una política austera y sin discriminación de ninguna especie.
Este recurso no es renovable, es generado por el sistema hídrico y termoeléctrico, que se genera preservando el ambiente.
No hay que perder de vista que el movimiento obrero se está constituyendo poco a poco, para ser protagonistas de una nueva sociedad en una justa redistribución de las riquezas, y quienes pueden prolongar por muchos años más, la permanencia de la humanidad en el planeta tierra, si tomamos conciencia de esto.
Por Manuel González B.







